
El oro no solamente simboliza la luz que enciende con su poderoso fulgor la ardiente llama de la ambición.
En el pensamiento del ' pueblo, el oro también brota mágicamente de la oscuridad del pasado como el eterno símbolo sagrado con el cual se celebra la divinidad en toda su perfección-, materializándose en el vigor ancestral del espíritu comunal.

Las personas que lo han visto dicen que es un punche gigante que brilla como el oro, éste cuida el tesoro de la comunidad indígena, sale por las noches, después de la muerte del último cacique, ADIAC.
Don Juan un auténtico Sutiava nos contó, que ese punche es una maravilla ya que brilla como oro y sus ojos son como diamantes de fuego. Este punche sale dos veces en el año, a mitad de la Semana Santa o antesito y en la mitad del invierno. Todo el mundo sabe que el día que agarren el punche de oro van a desencantar al cacique ADIAC que fue ahorcado en el Tamarindón de Sutiava.
Este punche es el espíritu precioso de los Sutiava que los ha guiado siempre en sus desesperadas luchas por no sucumbir bajo la pesada cruz que les impusieron los colonizadores.
Leyenda rescatada de http://www.manfut.org/leyendas/puncheoro.html
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